jueves, 21 de abril de 2016

Suyis Liq'cau, manos de mujer



No hay energía más potente que un grupo de personas movidas por un sueño, por un deseo, por una ilusión. 

En Chiu Chiu, una comunidad del desierto de Atacama, hace seis años, nueve mujeres se encontraron y soñaron juntas. Necesitaban dinero para... la lista es larga! los estudios de sus hijos, el médico, pagar la renta de la habitación en la que vive toda la familia... Pero también necesitaban un espacio en el que encontrarse, charlar de sus cosas, reír o llorar. Juntando las dos necesidades, y todos los sueños que se esconden tras ellas, crearon el taller Suyis Liq'cau, que en lengua kunza significa manos de mujer.



¿Y qué hacen estas 18 manos de mujer tres veces a la semana? Tejer en todo tipo de telares. Aprender diferentes técnicas, con maestros que consiguen gracias a apoyos monetarios de mineras, bancos e incluso Cáritas de Barcelona o el Ajuntament d'Esplugues (antes de la crisis, claro!). Y mientras tejen, se sienten mejor, se sienten mejores. 


(este es su último reto, el telar más difícil con el que se han enfrentado: en ello están todavía, pero yo no dudo que lo conseguirán)

La comunidad les ha cedido un pequeño local, donde exponen y venden sus piezas. Fui a visitarlo y me pasé allí tres horas, ayudando a exponer las piezas, charlando con alguna de ellas. Por supuesto, solo utilizan productos naturales. Compran lana de oveja, vellón... y los hilan. Así que del principio al fin, esas piezas de arte cotidiano (fundas de cojín, gorros, bufandas, alfombras, bolsos, echarpes, chaquetas, ponchos...) son suyas. Conviven con ellas, en sus casas, en las plazas, en la cola de la micro que les llevara a la ciudad, en el taller... ven sus horas y sus días pasar, sus alegrías y sus penas. 


(estas son las piezas más exquisitas, tan suaves que parece que se te deshacen en las manos)


Sin embargo, hoy se prioriza lo barato sobre lo bueno, lo moderno sobre lo que dura, lo que es fácil de lavar y planchar sobre lo que requiere cuidado... no importa llevar todos el mismo pañuelo, ¡incluso nos gusta porque está de moda! Así que su trabajo no siempre se valora. No venden mucho. Más bien venden poco. 

Si viniera un experto de Marketing, o un emprendedor de algún vivero de Barcelona, les diría que no hay salida. Viven en una comunidad pequeña y con pocos recursos económicos, que a penas recibe turismo (y si lo recibe, es de comunidades aún más pequeñas que bajan los domingos de paseo o de gente de la ciudad más grande cercana que no tienen recursos para otras actividades), hay una tienda de souvenirs chinos dos calles más allá... peor aún así no ceden porque no hay otra posibilidad, no hay otra opción que seguir remando. Espero que no cedan nunca y que los vientos, algún día cambien y les sean favorables.

Yo sé que mujeres como ellas, proyectos como el suyo, hay en muchos rincones del planeta. ¡Por suerte! Pero yo ayudé a colgar sus ponchos en una percha y coloqué los gorritos de bebé en una mesa. O sea, un domingo tarde, yo tuve entre mis manos sus esperanzas de un futuro, sus esfuerzos de superación a pesar de las veces que les han dicho tú no vales, su sudor frente al telar después de jornadas de 12 horas recogiendo zanahorias bajo el sol inclemente... así que ¡pido un milagro! 

Dios, ¿por qué no lanzas los dados una vez más y conviertes Chiu Chiu en la meca de la moda, el Milán o el París del siglo XXI? ¿Por qué no nace en una de estas casas de adobe y paja la próxima Coco Chanel? 

¡Lo que nos íbamos a reír!
















 



lunes, 18 de abril de 2016

Somnis amagats de nena no especialitzada



L'altra dia, una amiga xilena em va explicar que, aquest 2016, s'ha posat a fer coses diferents. No diferents d'extranyes, ni exòtiques, ni... vol dir coses que no fa habitualment.

-Quan era nena, portava 12 matèries alhora... totes diferents. I ara? Ara només em dedico a 'lo mío'. Què ha passat? Com que no puc? M'estic autolimitant! (En el seu cas, 'lo suyo' és escriure i llegir tot el dia: és profe a tallers d'escriptura, editora i correctora).

La vida ens especialitza. I llavors els de lletres, utilitzem els mòbils per fer les operacions matemàtiques més simples i els de ciències, ens diuen a nosaltres d'escriure les postals de cumpleanys perquè tenim més gràcia. I així sumaríem mil exemples.

Vaig pensar que la meva amiga tenia raó. Molta raó. Ella s'ha posat a fer coses amb les mans -pequeños arreglos en casa... si construía circuitos para física...-, a llegir algun llibre de Ciència i no se que més.

A mi, després de sentir-la, m'ha donat per pensar que coses m'agradava fer i ja no faig perquè m'he especialitzat en llegir i escriure. Perquè és trist però també he abandonat coses que em feien feliç... Per què ho fem? Per economia de temps, perquè allò no ens dona de menjar, perquè no ho fem bé i hi ha qui ho fa millor....

I vaig recordar que m'entusiasmava pintar. Dibuixar potser però ben bé pintar.
Els colors em fascinen: em puc passar hores mirant un paisatge i en realitat miro les infinites combinacions de verds o com el blau es converteix en negre, admiro com els grans uneixen colors als seus quadres... fins i tot la gent riu quan dic que m'encanta mirar els aparadors de les pastisseries o fruiteries perquè són bonics. Hi ha pastissos de colors increíbles! Mireu, mireu...

Tirant del fil de la memòria, vaig trobar un desig ple de teranyines, abandonat sense saber ben bé perquè. Recordo que en un moment, quan encara anava a escola, vaig decidir que quan tingués diners, molts diners (llavors pensava que això seria quan treballés...), em compraria una d'aquelles capses increíbles de Caran d'Ache. I seria només per a mi (això és important quan sou cinc germans: encara faig dol per un caballet que, no em demaneu com, un germà petit va llançar per una finestra a un pati interior...) Capses que jo espiava a les botigues, metàl.liques, amb tonalitats de verds i blaus, ordenades... de desenes, centenars, mil.lers de llapisos perfectes!

No ho vaig fer. No la vaig comprar. Amb el meu primer sou em vaig comprar l'antologia de contes de Julio Cortázar. Així que aquest somni va morir en l'epoca d'universitat, quan la lectura va guanyar la batalla.

He posat 'una curita' que diuen aquí al meu somni. He anat al Lider, una gran superfície, i m'he comprat una capsa d'un euro de 12 colors i 12 rotuladors. He anat a un venedor de carrer que em creuava tots els dies i li he comprat Secret Garden, segons ell el último hit en mandalas, segons jo...

És només un començar. Pinto cada dia una mica.
I sé, sé perfectament perquè m'agradava quan tenia sis, deu o catorze anys, fer-ho. Perquè encara m'agrada i les raons no han canviat.

I sí, quan tingui diners, em compraré una capsa, una d'aquestes amb la muntanyeta suïssa a la tapa... i no ho faré per aprendre, ni per regalar quadres a ningú, ni per arribar a exposar ni per res... Ho faré per ser, un altre cop, una nena feliç i no especialitzada.


PD: potser m'hauré de fer un curs de dibuix... aquests mandales de cors i esquirols estan acabant amb mi. jo només vull pintar però...






 

jueves, 7 de abril de 2016

Culpas viejas


SUBE a nacer conmigo, hermano







Dame la mano desde la profunda 
zona de tu dolor diseminado. 
No volverás del fondo de las rocas. 
No volverás del tiempo subterráneo. 
No volverá tu voz endurecida. 
No volverán tus ojos taladrados. 
Mírame desde el fondo de la tierra, 
labrador, tejedor, pastor callado:
domador de guanacos tutelares:
albañil del andamio desafiado:
aguador de las lágrimas andinas:
joyero de los dedos machacados:
agricultor temblando en la semilla:
alfarero en tu greda derramado:
traed a la copa de esta nueva vida 
vuestros viejos dolores enterrados. 
Mostradme vuestra sangre y vuestro surco, 
decidme: aquí fui castigado, 
porque la joya no brilló o la tierra 
no entregó a tiempo la piedra o el grano:
señaladme la piedra en que caísteis 
y la madera en que os crucificaron, 
encendedme los viejos pedernales, 
las viejas lámparas, los látigos pegados 
a través de los siglos en las llagas 
y las hachas de brillo ensangrentado. 
Yo vengo a hablar por vuestra boca muerta.

A través de la tierra juntad todos 
los silenciosos labios derramados
y desde el fondo habladme toda esta larga noche 
como si yo estuviera con vosotros anclado, 
contadme todo, cadena a cadena, 
eslabón a eslabón, y paso a paso, 
afilad los cuchillos que guardasteis, 
ponedlos en mi pecho y en mi mano, 
como un río de rayos amarillos, 
como un río de tigres enterrados, 
y dejadme llorar, horas, días, años, 
edades ciegas, siglos estelares.

Dadme el silencio, el agua, la esperanza.
Dadme la lucha, el hierro, los volcanes.
Apegadme los cuerpos como imanes.
Acudid a mis venas y a mi boca.
Hablad por mis palabras y mi sangre.


Canto General, Pablo Neruda



Muchos días siento algo así como regusto a culpa.
Solo por un ratito.
Algo así como a culpa vieja, enmohecida, oxidada, requemada.
Y prestada.
Se que no es mía pero aun así yo la siento.

O tal vez otros me la recuerdan.

Hace unas semanas, visitando una exposición, me par'e frente a un cuadro sobre la conquista de América. Supongo que mi cara, mi manera de vestir, mi manera de comportarme gritan a los cuatro vientos que vengo de esa vieja Europa, de la que representan bajo armaduras, subida a caballo, empuñando un crucifijo o una espada con la misma crueldad. 

Un hombre cruz'o la sala, se acerc'o hasta mi y me dijo: "la llamaban colonización, mire, mire". Yo lo mir'e a 'el, no al cuadro.
Sonreí incomoda. Creo que incluso musit'e un "lo siento".
El insistió: "mírelos, mire lo que hicieron los suyos, mire como venían."
Avanc'e hacia el siguiente cuadro.
El me sigui'o.

Y me dio un ataque de humor negro. A veces pasa. No lo puedo controlar. 
Aquella situación era absurda así que... "suerte que ahora venimos con visa para turismo, verdad? y no para conquista". Sonreí y me fui hacia el siguiente cuadro.
Me siguió otra vez y antes de que repitiera lo de "mire" con cara de rabia, una chica chilena le dijo que estaba haciendo el ridículo y me pidi'o que lo disculpara.

Hace 22 años, visitando un museo del Cuzco, me sucedió algo parecido. 
El guía dijo que con todo el oro que los españoles habíamos robado al Perú se podría construir un puente desde allí hasta Europa. Se dirigió a mi entonces, para preguntarme que donde estaba ese oro y que se lo devolviéramos a su pueblo. El resto de turistas, todos alemanes e ingleses, me miraron sorprendidos.

Ya me gustaría a mi saber donde estaba ese oro. 
Por qu'e no le preguntaba a los descendientes del corsario Drake que estaban allí conmigo? Y s'i, me encantaría devolvérselo a los indígenas pero resulta que los gobiernos americanos, ya libres del yugo esclavizador español, acabaron de masacrar a los pueblos originarios. Y al que resistió, en muchos casos, hoy lo ningunea. Yo no tengo el oro ni tengo a quien devolvérselo.

Y de esta manera podemos empezar una cadena de agravios e insultos por historias que son viejas, enmohecidas,oxidadas, requemadas... de otros, de otros que ya no están aquí y que se ríen en sus tumbas de cuitas pasadas, jugando a los dados y cantando. De otros que nunca fueron yo ni fueron nada mio.

Aun así algunos días siento culpa.
Pero no como conquistadora con armadura ni soldado ni marino ni esclavista ni fraile inquisidor... 
que nunca lo he sido. ¨Pero no como castellana vieja ni colonizadora ni imperialista ni... que nunca lo he sido.
Sino como persona.

Y releo a Neruda y recuerdo los crímenes que se perpetraron aquí mismo.
Y releo bajito: "yo vengo a hablar por vuestra boca muerta"
























viernes, 25 de marzo de 2016

Nombre va, nombre viene y entre medio, risas

Hay noches que tengo agujetas en los mofletes. 
Son culpa de todas las risas que no he dejado escapar durante el día. 
Decenas de personas se sientan frente a mí, cada mañana, y les pregunto mil cosas. 
La primera, y que puede parecer sencilla, su nombre.

Este es un continente de nombres extraños. O, incluso, de nombres comunes con escritura extraña. O incluso de nombres comunes con usos extraños... 





Un hombre del Perú me dio los nombres de pila de sus dos hijos: XABIALONSO, todo junto por favor, y MESSI. Se me olvidó preguntarle si le gustaba el fútbol. O si esperaba que sus hijos fueran grandes deportistas que le retiraran de trabajar en el campo. Aunque eso de que el nombre imprime carácter... Un chico de Venezuela me dijo que se llamaba Hans Christian Andersen (también de nombre de pila) porque a su padre le encantaba leer. A él, en cambio, le gusta el fútbol, ha sido futbolista profesional en su país, y solo lee libros de psicología -ahora se dedica a ser cazatalentos-. Pues eso, quizás debería haberle explicado al señor del Perú que no iba a tener suerte por ese camino.

-Victoria.
-No señorita, mi hija se llama BICTORIA.
-Eso he escrito.
-Ha hecho usted una falta. Se escribe con B larga.

-Sesilia.
-Cecilia.
-No, no, no me ha oído bien... es con S.

-Elizabet.
-Es con h.
-Claro, disculpe. Elizabeth.
-No, no. Con h.
-Ya la puse.
-Le falta otra y ha puesto una letra que no conozco. Es con s. Helisabeth

Maclian, Yessemi, Yaramias, Isvelda, Jesusestdieux, Jesusestjust... y sigamos inventando.

Acabáramos! Real como la vida misma.
Como lo eran dos chicos exactos que tenía delante de mí, que aseguraban llamarse igual (Jorge Machado) y que venían de Venezuela. Pedí sus pasaportes: eran dos mellizos, Jorge A y Jorge G. Su madre, orgullosa, me dijo que les puso el mismo nombre (igual que a su hermano mayor) porque quería que se supiera siempre que eran hermanos. Y yo le dije a la señora que para qué estaban los apellidos. Me sonrió y me dijo que no lo sabía, que no se lo habían explicado nunca. 

Pues eso, que uno no puede reírse de algo tan propio, personal, importante... como el nombre de una persona así que acaba con agujetas en los mofletes. 


PD: Por suerte, ayer me encontré con un nombre que entendí a la primera y que supe escribir perfectamente, María de los Ángeles. Me separaban 44 años de mi tocaya. Ella había nacido esta Navidad, en un pueblito de la sierra del Perú. Tenía una melena preciosa, negra como el carbón, y unas pestañas que casi se pisaban. Su piel era cobriza y era dueña de unos mofletes espectaculares. Ojalá dentro de unos años también tengan agujetas como los míos, por todas las risas que se le escaparan. Le susurré al oído que se lo deseaba.



Pequeños ejecutados: la memoria, el triunfo

"Decidí que la mejor forma sería nombrarlos desde la vida". María José Ferrada, en su obra 'Niños' (Grafito Ediciones), dedica un poema a cada uno de los 32 pequeños ejecutados y uno desaparecido por la dictadura chilena.

Olvidar es hacernos cómplices de ese crimen o de los próximos que estén por llegar. Recordar es ofrecer un triunfo, amargo pero triunfo, a los que perdieron: su nombre sigue en el aire.




Rafael
Ejecutado, seis años
"Hoy ha decidido buscar los siete parecidos 
entre el sol y una naranja.
Tardó unas horas en descubrirlos.
Y se fue caminando con la naranja brillando en su bolsillo"

Nelson
Ejecutado, dos años
"Descubrió que la luna cabe en un vaso de agua.
Que si de noche pone un vaso en el suelo, justo bajo la luna
nace otra, pequeña, ahí dentro del agua.
Pasa lo mismo con las estrellas.
Antes de dormir, le dijo a su hermana el secreto:
hay un cielo dentro de los vasos"

Carmen
Ejecutada, diez años
"En el patio de su casa hay un manzano.
Lo mira y anota en un cuaderno:
Otoño, hojas.
Invierno, ramas.
Primavera, hojas y brotes.
Verano, frutos.
Y al final, así entre paréntesis:
(El manzano es un reloj
que crece sobre la tierra.
En lugar de dar las horas da estaciones. Hoy es otoño).

Jessica
Ejecutada, 9 años
"Ese día se dedicó a mirar a las hormigas.
Llevaban una miga en la espalda
y caminaban por la mesa hasta perderse en un rincón.
Cuando nadie la miraba, deshizo un pan
y lo dejó en el suelo junto a una pequeña carta.
Solo usando una lupa se podía leer:
"Un regalo, para el próximo invierno".

Carlos
Ejecutado, 13 años
"Cada vez que mira la luz de la lámpara
se pregunta si su luz hablará en el mismo idioma
que el de las estrellas de dos millones de años.
Si su lámpara en lugar de lámpara será un susurro antiguo.
Y se queda dormido así, sin apagarla".

jueves, 25 de febrero de 2016

Neruda, els gats, el verí i la revolta




Pablo Neruda és el poeta xilè per excel·lència. Una personalitat sens dubte peculiar i interessant, tant viva com morta. Fa uns mesos van tornar a exhumar el seu cadàver: van descobrir restes de verí, del mateix verí que van trobar al cadàver del president Frei Montalvo (un cop mort Allende, el president que quedava viu). Primers dies de dictadura militar. El Estadio Nacional ple d'estudiants, músics, sindicalistes, periodistes... gent que molestava. Com es veu que molestaven un Premi Nobel comunista i un president demòcrata.  D'això parlava ahir amb una amiga xilena, veient una exposició sobre grans muralistes mexicans (Rivera, Siqueiros...), artistes i comunistes. El títol de la mostra? La Exposición Pendiente. S'havia d'exposar a Mèxic. L'havia comissariat Neruda i Allende anava a inaugurar.la. Era setembre del 1973. Ni un ni l'altre van anar. Els militars van trencar el seu país. Mèxic, solidari sempre, no la va obrir. Esperant. L'exposició s'ha inaugurat ara, més de 40 anys després, a un Santiago tranquil.


I com la vida és plena de 'causalitats', pel matí m'havia comprat una postal amb un poema del mestre, "Oda al gato".

El hombre quiere ser pescado y pájaro,
la serpiente quisiera tener alas, 
el perro es un león desorientado,
el ingeniero quiere ser poeta,
la mosca estudia para golondrina,
el poeta trata de imitar a la mosca,
pero EL GATO
quiere ser sólo gato
y todo gato es gato
desde bigote a cola,
desde presentimiento a rata viva,
desde la noche hasta sus ojos de oro. 

I vaig desitjar SER GAT i ser jo, feliç, orgullosa, autèntica, tranquil·la... "desde el presentimiento a rata viva, desde la noche hasta los ojos de oro". 

Diuen que el verí va accelerar la seva mort (estava malalt de càncer en aquell moment i era molt gran)... els idiotes celebrarien que havien guanyat... i avui, jo, escrivint aquest poema, estimant-lo, i vosaltres llegint-lo, els contradiem. Avui, inaugurant l'exposició que ell va preparar i quan la visiten mil.lers de xilens, viu.  

Acabem de fer la revolta: en Neruda viu. 


martes, 16 de febrero de 2016

Cuando el sol vive atrapado en la piel



"Nadie puede librar a los hombres del dolor, pero le será perdonado a aquel que haga renacer en ellos el valor para soportarlo" dijo Selma Lagerlöf. Si Selma hubiera venido conmigo a Casa Abierta, hubiera estado de acuerdo en otorgar ese honor a los niños que allí viven, a sus familias y a sus educadores. Ellos son los que padecen el dolor pero también son los valientes que, a golpe de risas y juegos, salen adelante. Juntos. 

Pero Selma, la primera mujer que ganó el Premio Nobel (1909), no conocerá el hospital de niños quemados Coaniquem en Santiago de Chile. No se cruzará por los pasillos con Gabriel, que con dos años soporta días de encierro, entre operación y operación, para tratar de salvar su bracito. Corre de un lado a otro, seguido por un padre atento hasta de su sombra, tratando de saltar, esconderse, alcanzar todos los objetos. No recuerda que se quemó con agua hirviendo, que vive lejos de su mamá, que está malito... Solo nosotros, 'los normales' 'los adultos', vivimos con el miedo en el cuerpo.

Ni conocerá a Paz, que tiene 16 años, y deja que su melena caiga siempre por el lado derecho de su cara, para que le cubra el cuello completamente quemado. Tiene joroba porque la piel, quemada desde el hombro, no crece. Le hacen injertos para salvar esa piel pero también sus huesos y músculos que se deforman. Ella le explica a Erick lo que le espera. Comparten quemadura pero le lleva un par de años de ventaja en este camino de injertos, pastillas, terapias, intervenciones quirúrgicas... "Te dirán que no duele. No les creas. Duele mucho. Pero no pasa nada. Se va" oí que le decía una mañana. Mentiras las justas entre los supervivientes.



El veterano es Gonzalo, con 22 años. Trabaja en una obra. O mejor dicho trabajaba. Allí se destrozó el brazo con una máquina. Hoy, cuando el dolor se lo permite, juega a la wii con los medianos, tratando de desandar horas, días, semanas... esperando recuperar su vida. 

El agua hirviendo, el horno, una estufa vieja, el fuego, los petardos, enchufes y cables, niños que quedan solos porque la mamá ha de irse a trabajar... en los más de 20 años que esta institución existe, las historias se repiten aunque el nombre y la cara sean siempre diferentes. Muchas veces, estirando el hilo del ovillo de estos expedientes, se llega a la pobreza, al maltrato, al abandono,a la falta de formación. No siempre pero casi siempre.


Coaniquem es un pequeño universo, un universo lleno de risas y color a pesar de que se encuentra en guerra permanente. La vanguardia de las fuerzas de élite son los médicos y enfermeras que luchan en los consultorios y los quirófanos. Tan clara tienen su misión que me contaron que el cirujano jefe, un veterano con toneladas de experiencia a su espalda, siempre consulta a sus pequeños pacientes si quieren o no ser operados. Y en caso de que no quieran, no pasa nada. Y si quieren, les pregunta por donde prefieren empezar. Aquí no se viene nunca por una vez. Aquí no hay remedios mágicos: una pastilla, un jarabe, un yeso. Una niña que empezó a venir cuando tenía siete años y ahora empieza el primer curso en la universidad, está a punto de recibir el alta... casi definitiva.

Su piel, el traje que recubre su corazón y su alma, está maltrecha. Después de las operaciones y los tratamientos, los peques pasan por las modistas. En un taller, que a mi me pareció más bonito y brillante que cualquier atelier de París, un grupo de mujeres prepara trajes a medida. "Un par de mudas por niño. Sin costuras. Personales". Hay cuatro tipos de telas y una de ellas se la hacen traer de un taller de Mataró. "Cerca de su casa, ¿no? Son los mejores. Nada igual" y me lleno de orgullo al escucharlas mientras observo las cortinas de Peppa Pigg, las sábanas de Cars, los catálogos de disfraces de Frozzen... "Tienen que venir aquí contentos. Tenemos que conseguir que les gusten sus ropas" me comenta una de ellas mientras me enseña un muestrario de colores que van del clásico carne al verde fosforito. Los pequeños eligen y las manos de estas hadas madrinas cosen y cosen una nueva piel que proteja a sus amigos. Una pierna, una gorra, un guante, un calcetín, una camiseta, una malla, un traje completo... "Las máscaras, para los que no tienen cara, se hacen en otro sitio". Y yo no tengo fuerza de preguntar donde.

 

Días y días de tratamientos. Psicólogos, terapeutas, fisioterapeutas... Cada uno tiene su trabajo, su espacio, sus herramientas.

     


Para los que son de lejos, Casa Abierta es un pequeño hogar en el que conviven estos pacientes con sus familiares. Para los que tienen que pasar meses aquí, una escuela con un equipo de maestros. Currículum oficial. Para los fines de semana, una ludoteca con educadores pendientes de inventar actividades y juegos.



 





Porque hay vidas y vidas.
Porque no todos los niños pueden dormir cada noche en su cama ni ir a la escuela de su barrio. Porque hay pieles para las que la costura de una camiseta puede ser un arma mortífera y un rayo de sol, enemigo mortal. Porque algunos en vez de canchas de fútbol visitan quirófanos, en vez de correr por el parque juegan tumbados en una cama, porque en vez de crecer con sus hermanos lo hacen con desconocidos.

Porque a pesar de todo, y sobre todo, todas esas vidas pueden estar llenas de risas y luz. Porque, como bien saben Freddy, Emilio, Franco, Alejandro, Ana... aunque sea despacio, con muletas, a rastras, vivir siempre vale la pena.